Yereván Dialogue marca un después histórico

Por Dora Isabel González Ayala – Presidenta del Centro de Gobernanza y Cooperación Internacional A.C.

La semana pasada, Yerevan Dialogue 2026 colocó a Armenia en el centro de la conversación geopolítica global. Lo que hace apenas unos años parecía improbable —que el Cáucaso Sur fuera sede simultánea del diálogo entre Europa, actores multilaterales y líderes de alto nivel— hoy refleja un cambio profundo en el tablero internacional. La presencia de Emmanuel Macron, junto con representantes de más de cuarenta países y organismos internacionales, confirmó que Yereván dejó de ser únicamente una capital periférica para convertirse en un espacio estratégico de negociación política, energética y de seguridad.  

Durante los dos días del foro, hubo varios ejes que dominaron las discusiones:

El primero fue el reacomodo de Europa frente a un entorno internacional marcado por la guerra en Ucrania, la tensión en Medio Oriente y la competencia entre potencias. En distintos paneles y discursos se insistió en fortalecer la “resiliencia democrática”, la conectividad regional y la seguridad energética. No es casualidad que estos conceptos aparezcan constantemente: – Europa atraviesa una etapa de redefinición estratégica donde busca depender menos de actores externos y construir nuevas alianzas en regiones clave como el Cáucaso -.  

Uno de los puntos más importantes fue el impulso al proyecto armenio “Crossroads of Peace”, promovido por el gobierno de Nikol Pashinyan que cuenta con una gran inversión de Estados Unidos como bien mencionó Trump y de los países europeos. La propuesta busca convertir a Armenia en un nodo de conectividad comercial y logística entre Europa y Asia, algo que inevitablemente tiene implicaciones geopolíticas. En el fondo, el mensaje es claro: Armenia intenta dejar atrás décadas de aislamiento y conflicto para posicionarse como un puente estratégico regional.  

La participación de Macron también tuvo un enorme peso simbólico, en que Francia reforzó su respaldo político a Armenia en un contexto donde las tensiones con Azerbaiyán siguen siendo delicadas, -aunque para el encuentro con los Jefes de Estado europeos un día antes del evento asistió también su mandatario lo que implica un viraje de un conflicto histórico- y, donde Turquía continúa siendo un actor central en el equilibrio regional. Macron insistió en la defensa del multilateralismo, el derecho internacional y una Europa “más soberana y unida”.  

Pero más allá del discurso diplomático, la visita francesa confirmó algo relevante: París quiere tener mayor influencia en el Cáucaso Sur, particularmente en un momento donde Rusia ha perdido capacidad de proyección regional debido a la guerra en Ucrania.

Otro aspecto central del Yerevan Dialogue fue la discusión sobre democracia, inteligencia artificial, amenazas híbridas y gobernanza digital, lo cual demuestra que ya no existe una separación clara entre seguridad y tecnología. Hoy, los ataques cibernéticos, la desinformación y el control de datos son parte de la disputa global por el poder.   El foro entendió correctamente que las democracias modernas no solamente se defienden con ejército o economía, sino también con instituciones fuertes, confianza ciudadana y capacidad tecnológica.

Desde mi perspectiva personal, asistir al Yerevan Dialogue representando a México permitió observar algo muy importante: el mundo está entrando en una etapa donde las potencias medianas y los gobiernos locales tendrán un papel cada vez más relevante en la diplomacia internacional. Ya no basta con esperar decisiones de Washington, Bruselas o Pekín si no se genera los ecosistemas internos que le secunden. Hoy, ciudades, regiones y actores subnacionales están participando activamente en temas de innovación, sostenibilidad, seguridad humana y cooperación internacional.

Hacer de Armenia un centro logístico de la región que sea puente entre Europa y Medio Oriente, es un gran acierto que permite no quede enmedio de un conflicto que quien tome partido acabará en un polvorín, asimismo, y como pude compartir en mis intervenciones, México, en su momento, representó un gran logro apostar la inversión pública y privada a la logística, convirtiéndonos en la más importante del mundo en materia de autopartes automovilísticas, comercio de importación y exportación de plataformas como Amazon, así como en el emergente sector aeroespacial.

Por otro lado, mientras Europa discute conectividad estratégica, resiliencia democrática y transición tecnológica, nuestra región aún enfrenta enormes retos para construir una visión común de largo plazo. Eventos como el Yerevan Dialogue dejan una lección clara: los países que logren combinar estabilidad institucional, innovación y apertura internacional serán los que tengan mayor capacidad de influir en el nuevo orden mundial.

Armenia entendió algo fundamental: incluso un país pequeño puede convertirse en un actor geopolítico relevante si sabe aprovechar su posición estratégica, construir alianzas y generar espacios de diálogo internacional. En tiempos donde predomina la polarización y el conflicto, Yereván apostó por convertirse en un punto de encuentro. Y eso, en sí mismo, ya es un mensaje político poderoso.  

Agradezco la invitación por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Armenia y a los organizadores por generar un encuentro de distintos expertos a nivel mundial que generen soluciones y alternativas para el desarrollo.

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